En el gimnasio, en un partido o incluso caminando por la calle, hay personas que se lesionan con facilidad, mientras que otras parecen tener un “cuerpo a prueba de balas”. Desde la fisioterapia y la PNI, sabemos que las lesiones no siempre se deben a un golpe o un mal movimiento. Hay muchos factores que predisponen.

1. Control motor y propriocepción deficientes
La capacidad de tu cuerpo para detectar la posición de tus articulaciones y reaccionar adecuadamente a estímulos es clave. Si hay fallos en la propriocepción, aumentan los riesgos de torceduras, esguinces o sobrecargas.
2. Sueño de mala calidad
Dormir mal impide la recuperación de tejidos, disminuye la coordinación y aumenta el riesgo de lesiones. Si entrenas mucho pero duermes mal, estás más expuesto.
3. Alimentación insuficiente o inadecuada
Falta de proteína, micronutrientes, hidratación… Todo esto afecta a la calidad del tejido conectivo, al tono muscular y a la regeneración.
4. Estrés crónico
Cuando estás estresado, el tono muscular base aumenta, la recuperación se reduce y la coordinación se ve afectada. Es una combinación peligrosa para cualquier actividad física.
5. Técnica inadecuada y cargas mal gestionadas
No respetar tiempos de adaptación, hacer ejercicios con mala técnica o aumentar cargas sin control es una receta segura para lesionarse.
¿Cómo prevenir lesiones?
- Entrenar la propriocepción con ejercicios específicos.
- Dormir al menos 7–8 h de calidad.
- Asegurar un plan nutricional adecuado al nivel de actividad.
- Gestionar el estrés y priorizar la recuperación.


